@dhzan

Juegos africanos

“Extraño proceso el modo como la fantasía, semejante a una fiebre cuyos gérmenes provienen de muy lejos, se apodera de nuestra vida, anidando en ella cada vez más profunda e incandescentemente. Al fin sólo la imaginación se nos antoja real y lo cotidiano un sueño en el que nos movemos con desgana, como un actor que ha equivocado su papel. Entonces es llegado el momento en que el creciente hastío llama en su ayuda a la razón y le impone la tarea de buscar una salida.

Esta fue la razón por la cul la palabreja “huir” empezó a adquirir para mí un sonido especial, pues apenas se podía hablar de un peligro concreto que hubiera justificado su ejemplo…, prescindiendo quizá de las quejas del profesorado, que se ocupaba de mí como un sonámbulo. Quejas que en las últimas semanas se acumulaban amenazadoras.

“Berger, está usted dormido. Berger, usted sueña. Berger, atienda”, era la eterna cantinela. También mis padres, que vivían en el campo, habían recibido algunas de las conocidas cartas cuyo desagradable contenido comenzaba con las palabras: “Su hijo Herbert…”

Sin embargo, estas quejas eran menos la causa que la consecuencia de mi decisión. O, mejor dicho, estaban con ella en esa relación de dependencia mutua que suele acelerar los movimientos sobre una pendiente. Desde hacía meses vivía yo en un estado de secreta agitación, difícil de ocultar en tales ambientes. Había decidido ya no prestar atención alguna a las clases. En vez de ello me abstraía leyendo descripciones de viajes africanos, cuyas hojas pasaba debajo del pupitre. Cuando se me preguntaba algo tenía que superar todos aquellos desiertos y mares antes de dar señales de vida”.

 

Ernst Jünger. 1936

Jakob Von Gunten

“Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benajamenta, jamás llegaremos a nada, es decir que el día de mañana seremos gente muy modesta y subordinada. La enseñanza que nos imparten consiste básicamente en inculcarnos paciencia y obediencia, dos cualidades que prometen escaso o ningún éxito. Éxitos interiores, eso sí. Pero ¿qué ventaja se obtiene de ellos? ¿A quién dan de comer las conquistar interiores? A mí me encantaría ser rico, pasear en berlina y malgastar dinero. Una vez comenté esto con mi condiscípulo Kraus, pero él se limitó a encongerse de hombros despectivamente, sin concederme una sola palabra. Kraus tiene principios, va bien sujeto a su silla, montado sobre la satisfacción, y es éste un rocín al que los amantes del galope prefieren no subirse. Desde que estoy aquí, en el Instituto Benjamenta, he conseguido volverme un enigma para mí mismo. También yo me he visto contagiado por un extraño sentimiento de satisfacción, desconocido hasta ahora. Soy bastante obediente; no tanto como Kraus, que es un maestro en ejecutar celosamentey al instante cualquier tipo de órdenes. Hay un punto en el que nosotros, los alumnos (Kraus, Schacht, Schilinski, Fuchs, Peter el Largirucho, yo, etc.), nos parecemos todos: el de nuestra pobreza y dependencia absolutas. Somos humildes, humildes hasta la indignación total.”

Robert Walser. 1909

 

 

Hipótesis Democracia

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Hay que seguir esperando una recuperación económica que nunca llegará? ¿Podemos seguir confiando en una clase política manifiestamente incapaz de la más mínima autonomía respecto a la dictadura de los mercados? ¿Nos sirve todavía la Constitución española? ¿Y la actual Unión Europea? La presunción de este libro es que hablar hoy de revolución no responde a una opción ideológica radical. La destitución de las actuales oligarquías y del régimen político que las sustenta se ha vuelto imprescindible, al menos si se quiere enfrentar la progresiva degradación institucional, la guerra declarada por el poder financiero o impedir una indeseable salida nacional-populista.

Con una sorpresiva mezcla de estilos (analítico, histórico, panfletario), el autor alterna la crítica de la economía política con la revisión de las revoluciones de 1848, la Comuna de París, los Mayos del ’68, la Transición española y los gobiernos progresistas latinoamericanos. A partir de estos materiales propone una única tarea: rescatar la palabra democracia. Tal parece ser hoy el contenido mínimo del programa político que han anunciado el 15M y los movimientos «indignados» del resto de Europa.

Descarga: HIPÓTESIS DEMOCRACIA

Emmanuel Rodríguez participa activamente dentro de la galaxia de los colectivos políticos autónomos del Estado español. Forma parte de la Fundación de los Comunes y del Observatorio Metropolitano de Madrid, espacio en el que ha desarrollado buena parte de su labor de investigación. Junto con Isidro López ha escrito recientemente un estudio monográfico sobre la crisis del modelo de acumulación español: Fin de ciclo. Financiarización, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano, publicado también por Traficantes de Sueños. Hipótesis Democracia es el resultado de las discusiones mantenidas dentro de estos y otros espacios políticos con el fin de contribuir al momento de apertura que ha generado el 15M.

Hay que leer a Thoreau

 

                                          walden

                                         “Walden o la vida en los bosques”

#60SanSebastianfes

De obligada lectura

 CT o la Cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española.

¿Cómo definir el sistema cultural (y político) imperante en España posterior al franquismo? El escritor Guillem Martínez alumbró de forma afortunada el término “CT- Cultura de la Transición”, un concepto que actúa como piedra Rosetta y nos sirve para levantar el velo, traducir, desenmascarar y entender las formas culturales y políticas impuestas a los ciudadanos tras el franquismo, un sistema que se resquebraja a la luz del nacimiento del 15M.

Coordinado por Guillem Martínez y publicado por Debolsillo, el libro es una obra colectiva en la que participan autores como Amador Fernández-Savater, Belén Gopegui, Silvia Nanclares, Ignacio Echevarría, Jordi Costa, etc….

 

Algunas perlas:

 

Amador Fernández-Savater

“La CT es una cultural esencialmente “consensual”, pero no en el sentido de que llegue a acuerdos mediante el diálogo de los desacuerdos, sino de que impone ya de entrada los límites de lo posible: la democracia-mercado es el único marco admisible de convivencia y organización de lo común, punto y final”.

“El 15M es la mayor brecha que hemos visto aparecer nunca en el muro de la CT, pero tiene antecedentes. Movimientos como la insumisión al servicio militar o por la recuperación de la memoria histórica -contra nuestras particulares leyes de punto final- han socavado profundamente las figuras y los relatos de la CT…”

Ignacio Echevarría

“Interesaba al nuevo Estado democrático liderado por González el lucimiento de los intelectuales y creadores, como garantía de credibilidad y airosa rúbrica al proyecto de renovación y desmemoriada convivencia, emprendido con el consenso de la mayor parte de la población. Y aquellos que se dejaron agasajar complacientemente, con frecuencia infatuados por las ventajas de una nueva modalidad de “compromiso” que por vez primera en la historia los alineaba con el bando ganador.

Gonzalo Torné

“Mi impresión es que los periódicos empezaron a subsumir el movimiento [15M] dentro de sus cauces de expresión “patrimoniales”, para después ir cediendo espacio de página a la posibililidad de que en las plazas se estuviese planteando la impugnación de la política de los partidos, una denuncia a las medidas económicas consensuadas”.

“Que en el 15-M no hubiese banderas desorientó a columnistas veteranos como Quim Monzó, quien, pese a los recortes sociales, solo ha visto en las manifestaciones a estudiantes aburridos y acomodados. Otro caso paradigmático es el de Pilar Rahola, quien en su estrambótica columna pasó de dar su apoyo sentimental als nois de la plaça (¿quién de nosotros no fue joven, hermanos?) a pedir el desalojo inmediato porque su hijo tenía derecho (no sé si poner la palabra entre comillas o en cursiva) a celebrar la inminente victoria del Barça”.

Isidro López

“No es difícil rastrear este momento de la producción propiamente cultural: se trataría de ese punto en el que los conflictos sociales y políticos desaparecen por completo de las novelas, las películas y la música para dar paso a una visión “posmoderna” y “desenfadada” de la España-marca”.