Los 70 a destajo
Como en un espejo. Impresiona comprobar la cantidad de similitudes y semenjazas de dos tiempos históricos separados por casi cuarenta años.
Como en un espejo. Impresiona comprobar la cantidad de similitudes y semenjazas de dos tiempos históricos separados por casi cuarenta años.
Contaba el escultor Richard Serra que el origen de toda su obra posterior se basa en “Las Meninas” , obra que analizó siendo estudiante en una catártica y seminal visita al Museo del Prado.
Frente al cuadro, él trataba de situarse y estudiar su composición espacial, y por tanto, su propia posición en relación a los diferentes aspectos de la obra. Miraba y todo tenÃa un orden aparente, su situación como espectador fuera de la obra era coherente. Pero se vino abajo cuando intentó “ordenar” la parte de Las Meninas donde precisamente se pinta un cuadro y aparece una parte del lienzo. En su “lectura” coherente de la obra de Velázquez este elemento rompe completamente el espacio del cuadro, recolocando al sujeto que mira frente al espacio y, lo que es más importante, frente a su yo personal.
Con Sasha Waltz ocurre algo similar en la danza contemporánea. Considerada el capÃtulo siguiente a Pina Bausch en la danza alemana más vanguardista, esta hija de arquitecto ha logrado algunos de sus mayores logros en la confluencia, -”diálogos”- de diferentes disciplinas artÃsticas en espacios arquitectónicos, casi siempre museos.
Con el cuerpo como eje temático primordial realiza una trilogÃa compuesta por “Körper”, donde investiga la anatomÃa y la apariencia fÃsica del ser humano, la relación de los cuerpos con la arquitectura, la ciencia y la historia. En “S” se acerca al eros y la sexualidad, la sensibilidad y el origen de la vida. En “NoBody” trata la existencia metafÃsica de la humanidad.
Un antecedente de “Körper” se presentó en 1999 en el todavÃa vacÃo Museo JudÃo de BerlÃn de Daniel Libeskind. Diez años más tarde ideó “Dialogue 09″ para la reapertura del Neues Museum, obra de David Chipperfield, y una adaptación de la misma para la inauguración del MAXXI de Roma, obra de Zaha Hadid.
Estas obras, ejecutadas mientras el público transita libremente, producen una resignificación del espacio arquitectónico y también una relación totalmente diferente entre ese ese espacio concreto y el público, que lo percibe alterando a su vez su propia percepción corporal y espacial a través de una confluencia de elementos en un plano de fascinante igualdad.
El montaje más reconocido de Sasha Waltz y su compañÃa es “Dido & Eneas”, primera de una ya larga serie de obras basadas en composiciones clásicas donde re-elabora las obras con los mismos conceptos que el resto de sus montajes pero aplicados a espacios tradicionales de exhibición.
La trayectoria de Sasha Waltz se ha fraguado en espacios como Sophiensaele o Schaubühne am Leniner Platz de BerlÃn. Pero es en el Radialsystem V, espacio dirigido por su marido Jochen Sandig, donde se experimentan y aplican a la gestión cultural y a la creación de las diferentes compañÃas residentes los conceptos que han empleado en el desarrollo de sus obras. Jochen Sandig es uno de los gestores culturales más innovadores y perspicaces de Europa. Su primer gran proyecto cultural fue la ocupación del mÃtico edifico Tacheles y su conversión en un centro referente y vivo de cultura alternativa en el BerlÃn más inmediato tras la reunificación alemana. Desde 2006 dirige este espacio cultural privado, una antigua estación de distribución de agua para el riego, enclavado entre los barrios de Friedrichshain, Mitte y Kreuzberg y, que a su vez también, ha alterado la vida cultural de la zona y del resto de la ciudad por sus innovadoras programación cultural con la vista puesta en el ciudadano.
Uno de los ejemplos más accesibles para el público y donde mejor se visualizan los conceptos que trabajan serÃa esta versión de “Las cuatro estaciones”, ideada y coreografiada por Juan Kruz DÃaz de Garaio y miembro de la compañÃa de Sasha Waltz, en conjunción con el resto de compañÃas residentes en el Radialsystem V.