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Mi (muy) parcial Festival de San Sebastián 2019

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Si la 66ª edición del Festival de San Sebastián se caracterizó por un crisis de crecimiento del certámen que pareció pillar desprevenidos a sus organizadores pero que afectó sobre todo al desempeño del trabajo de la prensa acreditada, con el consiguiente aluvión de críticas negativas a la organización, la edición de 2019 del Zinemaldi se ha desarrollado con comodidad inesperada para los profesionales de la información en eventos de este calibre, fruto de las inteligentes medidas introducidas por el equipo de José Luis Rebordinos.

Siempre que se hace una valoración de una edición del Zinemaldi hay que resaltar la especial posición que ocupa el certámen vasco dentro del complejísimo panorama de los festivales internacionales de cine. Si por un lado ha jugado ser un escaparate del cine latino sin conseguirlo realmente del todo, en los últimos años se ha conformado como el festival resumen del año, el festival al que hay que ir si realmente se quiere tener una visión de lo más destacado del año audiovisual si no se puede acudir a los grandes festivales históricos de Berlín, Cannes, Locarno o Venecia, que junto a Toronto y en menor medida, Sundance, marcan la evolución del cine cada año.

Con este rol asumido cada vez con más claridad, el equipo del Zinemaldi consigue armar cada año un evento que satisface diferentes intereses que van desde la promoción de la propia ciudad, los intereses del público generalista, los del cine español, los de la industria (sobre todo latinoamericana), los de la prensa especializada y la no especializada, de distribuidoras y exhibidores, todo sin perder de vista su carácter de evento competitivo e internacional y su función de plataforma para el descubrimiento de nuevos talentos.

Con este modelo de festival que parece funcionar, aunque no sabemos por cuanto tiempo dentro del competitivo y cambiante mundo de los festivales de cine, la sección Perlas/Perlak se configura como la más mediática, seguida y disputada del certámen. En esta edición se ha programado un buen número de las películas que probablemente van copar la temporada de premios a nivel internacional. De Berlín se ha podido ver el magnífico y conmovedor drama chino So Long, My Son (Wang Xiaoshuai), Amazing Grace, el documental sobre el concierto de Aretha Franklin donde grabó su álbum más vendido. De Cannes ha llegado la mayoría de títulos de la sección con Parasite (Bong Joon-ho), la bomba coreana ganadora de la Palma de Oro en la edición de este año, a la cabeza. También se han visto la magnífica y exquisita Portrait del jeune fille en feu (Céline Sciamma), Beanpole (Kantemir Balagov), la nueva joya del gallego Oliver Laxe y también premiada en Un Certain Regard O Que Arde; Les Miserables, de Ladj Ly o The Lighthouse, la nueva película de Robert Eggers. Desde la reciente Mostra se ha podido ver La Verité, la aventura francesa del siempre querido en Donosti Hirokazu Koreeda; la incendiaria Ema, del chileno Pablo Larraín o The Laundromat, la visión de Steven Soderbergh del escándalo de los papeles de Panamá.

En las últimas ediciones, New Directors es una sección que está aumentado su interés y prestigio por el buen ojo y selección de los programadores del Festival y al que la prensa especializada debería prestar mucha más atención. Si el año pasado nos descubrió al japonés Hiroshi Okuyama, autor de Boku wa Iesu-sama ga kirai/Jesus o a Celia Rico con Viaje al Cuarto de una Madre, en la última edición reconoció el trabajo del chileno Jorge Riquelme Serrano, director de Algunas Bestias,  que para una parte de la prensa ha sido una de las películas más interesantes de todo el festival. También han destacado La Inocencia, primera película de Lucía Alemany, graduada de la Escac, así como Las letras de Jordi, ópera prima de Maider Fernández.

Como consecuencia del peculiar lugar que ocupa el Zinemaldi en el panorama de festivales competitivos, la Sección Oficial puede oscilar según los años en un escaparate interesante o una selección de menos nivel, cosa que ha ocurrido en la última edición. Hay que añadir que el jurado presidido por el realizador irlandés Neil Jordan no ha destacado por la audacia y sagacidad de sus elecciones para el palmarés, retomando una tradición de fallos garrafales de los jurados de San Sebastián que han lastrado históricamente una lista de películas ganadoras que podía ser impresionante. Concentró en pocas películas los siete premios posibles de la Sección Oficial, teniendo en cuenta que el premio de mejor actriz fue exaequo para Nina Hoss (The Audition) y Greta Fernández (La hija de un ladrón).  Concedió la Concha de Oro a la brasileña Pacificado, dirigida por el norteamericano Paxton Winters, y dos premios más – el premio al mejor actor y a la mejor fotografía-, un reconocimiento excesivo para una película que no contaba en las quinielas. La otra película que sale victoriosa de su paso por San Sebastián es La Trinchera Infinita, obra a seis manos por los locales Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga, que recibió los premios a la mejor dirección y al mejor guion, y máxima favorita al triunfo final para buena parte de la prensa y desde luego para el público de San Sebastián.

La pasada edición no será especialmente recordada. Más bien supone un festival de transición y menos brillante que otros anteriores. El Zinemaldi reafirma su modelo con un respaldo masivo de un público que adora el festival y lo siente como suyo. Eso está muy bien pero desde otro punto de vista y si no quiere perder definitivamente sus opciones, el certámen deberá introducir cambios y abrirse a miradas renovadoras y sobre todo echar el resto en el competitivo mundo de los festivales de cine para conseguir películas que realmente dejen huella y merezcan el viaje a San Sebastián.

Algunas de las películas que pude ver y que más me interesaron fueron:

THE AUDITION. Ina Weisse

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La segunda película de la alemana Ina Weisse se construye en torno al portentoso trabajo interpretativo de Nina Hoss y en un principio remite al mundo de Haneke y La Pianista entre sus referencias más evidentes aunque de forma inteligente evita sumergirse por completo en los infiernos del director austriaco conformando un sobrio, preciso e inquiente retrato de la obsesion de una profesora de violín con su alumno en la búsqueda de la perfección artística. En el reflejo de su anhelo vital, la película se detiene especialmente en mostar el universo personal que rodea a la protagonista, buscando por un lado encontrar explicaciones a su comportamiento y por otro mostrar como el obsesivo afán de perfección tiene consecuencias terribles para quienes la rodean aunque evita en todo momento juicios morales. Para equilibrar las turbulencias de este viaje al fondo de la psique, Weisse recurre a magnífica interpretaciones de obras de Bach, que actúan  como contrapunto para evidencia que la belleza y la perfección artística se pueden alcanzar por otros medios. Sección Oficial

LA TRINCHERA INFINITA. Aitor Arregui, Jon Garaño, José Mari Goenaga

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Dirigida a seis manos por los donostiarras Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga, La Trinchera Infinita es su película más ambiciosa hasta ahora y nada mas proyectarse en el Zinemaldi escaló a favorita de parte de la prensa y del público al triunfo final. Inspirada por  el libro Los Topos, escrito por Manu Leguineche y Jesús Torbado en 1977, y los innumerables casos que se dieron durante la Guerra Civil y la dictadura franquista de personas que vivieron escondidas durante décadas por miedo a las represalias, la película adopta en todo momento el punto de vista de estas personas. Esta orignalidad constituye un reto narrativo y audiovisual considerable si tenemos en cuenta que la película dura dos horas y media. El resultado es una primera hora que vuelta a gran altura desde todos los puntos de análisis pero que va perdiendo fuerza e interés a medida que la película avanza. Al inicio, los tres directores sumergen al espectador directamente en el horror que viven los personajes logrando una profundidad psicológica y sensorial increíble. El punto de inflexión lo marca el desarrollo narrativo de la historia, con decisiones de guion claramente erradas y altamente improbables que pudieran darse en la época. Desaparecido el estudio psicológico de los magníficos protagonistas, la película deriva en una edulcoración de la narración que tal vez permita respirar al espectador y hacerla más comercial pero que le hace perder interés. Sección Oficial

MIENTRAS DURA LA GUERRA. Alejandro Amenábar

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Segunda película a concurso con la Guerra Civil como elemento protagonista y primera vez de Amenábar a competición en San Sebastián. Tras la fracasada Regression, presentada fuera de concurso hace cuatro años, nadie podía imaginar que Amenábar eligiera la compleja figura del intelectual Miguel de Unamuno en los inicios de la Guerra Civil como elemento protagonista de su siguiente película. Asumida la sorpresa inicial quedaba despejar la expectación generada por una propuesta en principio tan alejada de los temas tratados por Amenábar en sus anteriores trabajos. Con una puesta en escena magnífica -marca de la casa por otra parte-, y una interpretación de altura por parte de Karra Elejalde, la tesis de la película navega entre una equidistancia ideológica, que se aleja de buena parte de la filmografía del cine español sobre el tema, y un didactismo más propio de una clase de la ESO, tal vez con el objetivo de que sea entendida en el mercado internacional ya que remarca innecesariamente hechos históricos básicos conocidos por toda la sociedad. Desde el punto de vista cinematográfico contiene momentos brilllantes, -la escena del discurso de la famosa frase de “vencéreis pero no convenceréis” en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca-, y otras claramente sonrojantes como son los subrayados emotivos buscando una fácil identificación emocional del espectador. Sección Oficial

VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS. José Luis Torres Leiva

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Primera participación a competición del cineasta chileno José Luis Torres Leiva, muy vinculado a la ciudad por haber colaborado con Tabakalera y haber prsentado sus obras anteriores en secciones del festival como Zabaltegi, donde hace tres años se pudo ver El viento sabe que vuelvo a casa y el corto El vuelo de Ana. Su nuevo trabajo toma el título de un poema del mismo nombre de Cesare Pavese que escribió antes de suicidarse. Con esta premisa, Torres Leiva aborda los últimos días de una pareja enamorada acosada por una enfermedad terminal de una de ellas que toma de decisión de no tratarse. Aceptado el planteamiento tan arriesgado, Torres Leiva nos muestra un poema visual elegíaco llevado casi al límite de la sublimación mediante las historias paralelas que cuenta pero donde no falta la ironía ni el elogio de la vitalidad en una película donde resuenan ecos del cine de Apichatpong Weerasetakhul. Película arriesgada y diferente auque que no termina de funcionar en todas sus aristas pero a tener en cuenta por aparterse totalmente de los lugares comunes. Sección Oficial

TEMBLORES. Jayro Bustamante

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La película del guatemalteco Jayro Bustamante es un profundo, meticuloso y detallado retrado de como el fanatismo e irracionalidad de las sectas, tan presentes entre las clases altas de muchas sociedades latinoamericanas, pueden condicionar y determinar la vida de una persona sino también tener consecuencias desastrosas para toda la sociedad. Para este preciso retrato, Temblores se sirve de la relación que establece Pablo, mienbro de la alta sociedad del país, con Javier, gay declarado, con el que inicia una nueva vida dejando atrás a su familia, que toma la determinación de “recuperar” y “curar” para una vida “normalizada a Javier utilizando para ello toda clase de manipulaciones y estragemas. Demoledor retrato de una sociedad condicionada por el fanatismo y la intoleracia. Como dispositivo formal, Bustamante pone especial énfasis en el uso de diferentes texturas y sonoridades, enriqueciendo la película hasta hacer de ella una verdadera experiencia. A destacar el gran trabajo interpretativo de los actores, en especial de su protagonista, Juan Pablo Olyslager, y de las actrices Sabrina de la Hoz y Diane Bathen. Horizontes Latinos

MONOS. Alejandro Landes

Captura de pantalla 2020-02-12 a la(s) 20.14.46La nueva película del colombiano Alejandro Landes, que ganó el Premio Especial del Jurado en Sundance, tiene su centro de gravedad en la gran potencia visual de sus imágenes. Ambientada en lo más profundo de la selva colombiana, Landes genera un dispositivo audiovisual imponente que subyuga e impresiona todo el tiempo la mirada absorta del espectador para retratar la vida de un grupo de guerrilleros jóvenes que al final son dominados por la fuerza y el misterio de la naturaleza más salvaje. Es una narración donde lo etnográfico tiene una presencia constante, se articula en un mix entre el clásico de William Golding, El Señor de las Moscas, el viaje a las tinieblas de Apocalypse Now y desde una vertiente política, la presencia de la guerrilla de las FARC en la vida colombiana. Horizontes Latinos

EMA. Pablo Larraín

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Recién llegada desde la Mostra veneciana donde ha sido uno de las películas más comentadas, el siempre interesante Pablo Larraín , autor de NO, El Club o Jackie, vuelve con espíritu disruptivo e incendiario. Ema trasciende el retrato generacional de la juventud chilena contemporánea para retratar un malestar que afecta a una gran parte de las capas sociales a ritmo de reggeaton, del que hace una elogiosa defensa como música y estética con implicaciones políticas. A destacar sin duda el enorme trabajo de Mariana di Girolamo, una especie de ángel caído que al igual que Terence Stamp en la muy profética Teorema (1968) de Pasolini, desestabiliza todas las convenciones sociales allá por donde pasa para alumbrar un nuevo orden social más donde las caducas convenciones no tienen lugar ni sirven para nada.  Y al igual que hizo Almodóvar hace más de veinte años en Todo sobre mi madre, Larraín crea una ficción, aunque tal vez se esté ya produciendo, donde sus personajes tienen el poder inmenso de articular su existencia de una manera más libre. Perlas/Perlak

HASTA SIEMPRE, HIJO MÍO. Wang Xiaoshuai

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El director chino Wang Xiaoshuai, conocido en occidente a partir de La bicicleta de Pekín (2001), recaló este año en la sección oficial de la Berlinale con este drama-río de tres horas de duración donde ajusta cuentas con la imposición de la política de hijo único del régimen chino, que marcó dramaticamente la vida de varias generaciones en el gigante asiático desde los albores de la Revolución Cultural hasta el año 2015. La historia, contada a través de las visicitudes que vive un un matrimonio durante tres décadas, está narrada de forma clásica aunque evidencia una gran complejidad por la cantidad de saltos en el tiempo  y elipsis que contiene. Descansa, sobre todo, en una pareja de actores inconmensurables, -Yong Mei y Wang Yingchiun-, que realizan un trabajo prodigioso por el que recibieron el premio de interpretación en el Festival de Berlín. Tan bella como triste, Wang Xiaoshuai ha realizado una película produndamente humana que permanecerá en la memoria. Perlas/Perlak

SESTRA. Svetla Tsotsorkova

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La búlgara Svetlana Tsortsova es una directora respaldada por el Festival de San Sebastián, ya que participó en 2015 con su primer largometraje, Thirst. Este año ha vuelto a la misma sección que la vió nacer como directora con su segunda película, Sister, donde narra la peculiar relación entre dos hermanas con su madre. Una relación plagada de ocultaciones, mentiras y medias verdades siempre al borde de la explosión durante todo el metraje. La originalidad de la película radica en que estas relaciones en apariencia tan conflictivas en realidad no lo son tanto planteando una irónica pero eficaz sororidad femenian. New Directors

DELPHINE ET CAROLE, INSOUMUSES. Callisto McNully

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La actriz francesa Delphine Seyrig fue una de las interprétas más reconocidas del cine autor europeo de los años 70, con títulos legendarios como El año pasado en Marienbad, El discreto encantode la burguesía o Jeanne Dielman y reclamada por directores como Margarite Duras, Joseph Losey, Fraçois Truffaut, Jacques Demy o Chantal Ackerman. Lo que narra este documental programado en Zabaltegi es el proceso de toma de conciencia feminista y su puesta en práctica junto a la documentalista Carole Roussopoulos, quien le enseña las técnicas del vídeo, y su paso a la acción militante en una década donde una actriz de su prestigio y posición se podía jugar su carrera. Uno de los grandes atractivos de este documental es el uso del material de archivo, tanto de películas interpretadas por la actriz como del materiales – entrevistas, debates de televisión-, que rodaron las dos activistas. Destaca el conjunto de entrevisas realizadas en Estados Unidos a actrices como Jane Fonda, Maria Schneider o Ellen Burstyn, así como su papel en el Manifiesto de las 343, en pro del derecho al aborto. Sin duda dos mujeres adelantadas a su tiempo. Zabaltegi

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Laurent Cantet habla sobre “Foxfire”

Palma de Oro en Cannes 2008 con “Entre les murs”, Laurent Cantet vuelve al Festival de San Sebastián con “Foxfire”, una adaptación de la novela de Joyce Carol Oates Foxfire: Confessions of a girl gang”. Cantet lanza su mirada a la cara oculta y desconocida del sueño americano a través de un grupo de chicas adolescentes de los años 50 que nada tienen que ver con el imaginario que el cine estadounidense ha impuesto sobre su país.

 

¿Porqué eligió la novela de Joyce Carol Oates?

Fue una corazonada. Descubrí el libro y lo leí de un tirón. Tuve la sensación de volver a temas que me interesaban: el grupo, la resistencia, la violencia social a la que estamos obligados a enfrentar, que son los temas que trato de abordar en cada película. También tenía ganas de volver a encontrarme con la energía que había tenido durante el rodaje de “En la clase”.

¿Porqué Estados Unidos?

Porque la autora también lo es y por la historia. Intenté adaptar la historia a Francia pero no funcionaba. Por una parte hay un contexto histórico diferente. En los años 50 en Francia no había un anti comunismo ni tampoco había “el sueño americano”, que siempre he visto como un mito. Quería ver la cara oculta del mito. La novela siempre me volvía a espacios y modos de vida de Estados Unidos. Hay una mitología americana que el cine nos la ha mostrado y tenía ganas de deconstruir esa mitología.

La película esta muy conectada a hechos que están pasando a la actualidad. ¿Era un objetivo buscado?

Lo que me interesa es mostrar es la constancia de las luchas y también su herencia. Por eso me interesaba mucho el personaje del padre Theriault , que parece muy dogmático pero que es también la historia de la lucha. A mi me emociona pensar que este hombre vivió en directo la Revolución de 1917 y lo que hace realmente es pasar la antorcha a estas chicas, que van a luchar de forma menos dogmática, e inventar una nueva forma de lucha, que nos reenvían a las luchas de hoy en día a través de la invisibilidad Me gusta cuando dicen somos fuerte porque somos invisibles. Están inventando una forma de lucha que se escapa al concepto porque también es algo muy representativo de la adolescencia.

Lo que se ve en la película es que ese movimiento es revolucionario, de liberación, pero acaba siendo una dictadura.

Por desgracia es también el recorrido de muchos grupos. De una parte, cuanto más duro seas más dura será la reacción de la sociedad hacia nosotros y más nos obligamos a radicalizar el discurso y la acción. Como en todos los grupos la supervivencia depende de las nuevas incorporaciones porque deben reivindicar su sitio endureciendo las posiciones de partida para merecer su lugar en el grupo. Por eso el personaje de VV dice “vosotras habéis creado las reglas pero quiero aplicarlas de verdad” lo que radicaliza el movimiento hasta casi el entrar en el ámbito del terrorismo. Espero que se note que la película no toma partido por el terrorismo sino que refleja su fracaso.

¿Qué papel ha querido que tenga la voz en off en la estructura de la película?

Para mi el personaje de Maddy en general es justamente la memoria, la necesidad de documentar las luchas para no olvidarlas, para pasar el relevo y seguir avanzando. Me interesaba tener una voz que a la vez está metida totalmente en la historia y a la vez distanciada porque En todas las películas pasa, hay personajes que están un poco al margen del grupo que son las observadoras y me pareció importante que fuera la depositaria de la memoria de Foxfire. Muchos grupos políticos, grupúsculos, desaparecen porque no han tenido una memoria.

Me ha parecido una película un tanto melancólica y desencantada y la relaciono con la visión que Olivier Assayas ha dado del pasado francés en “Aprés Mai”.

Creo que la película es lo contrario, que dice que la llama está encendida y va a seguir ardiendo. Por otra parte no creo que situar la película en los años 50 marque la acción. Me da la impresión de que variando algunas cosas hubiera podido hacerla en el año 2000 porque habrían salido los mismos temas: la violencia hacia la mujer es bastante comparable aunque la violencia económica es mucho más marcada ahora que entonces. Puede ser que haya una cierta nostalgia en mi mirada de la adolescencia pero espero haber dado una imagen lo menos mitificada posible.

¿Al rodarla en Norteamérica ¿cómo ha notado la influencia de todos los cineastas norteamericanos?

Es muy difícil escapar a esa influencia. Basta con tener un viejo cadillac delante de la cámara para sumergirse en otras películas que hemos visto pero he intentado tratar una película de época de forma diferente de lo que se ve normalmente. Tengo la impresión de que en las películas de época los americanos intentan probar en cada plano que sí estamos en los años 50 y que se note que han trabajado mucho para que se vea que estamos en esos años. Quería más una ausencia de época casi, algo que pudiera crear vínculos entre su época y la nuestra. Creo que hemos intentado filmar algo desde el presente como si estuviéramos delante de un documental de los años 50.

En este sentido hay momentos que la narración quiere jugar con las texturas, los colores, la puesta en escena….

Más bien quiero luchar contra eso, quería hacer una película tosca para mostrar una realidad más cotidiana. Tenía ganas de mostrar esa América que no se ve a menudo. No tengo la impresión de haberme preocupado mucho por la estética. Me basé en los fotógrafos de los años 50 y eso me sirvió de base, porque no era una representación, ya que estábamos en su realidad.

¿Qué feedback ha tenido de las reacciones del público y los medios americanos de su novedosa visión de los años 50?

Creo que se han quedado un poco chocados porque no he respetado las reglas de representación de su realidad por ejemplo, las actrices gustaron mucho a algunos pero nada a otros porque no actúan como actrices americanas. Hay códigos que no son respetados. Es posible que la película tenga más dificultades en Estados Unidos que en otra parte.